ABIERTO DE 6 A 8 DE LA TARDE

 

Siempre que he tenido ocasión, en cualquier conversación de café o en uno u otro foro en los que he participado, he defendido, de buena gana, al colectivo de padres que participan en las variopintas tareas que siempre hay que hacer en un club de fútbol y, supongo, que en la mayoría de organizaciones que, como única filosofía, intentan inculcar unos valores humanos a nuestros hijos mediante la práctica semanal de una disciplina deportiva. Y los sigo defendiendo y defenderé en un futuro a quienes vengan. Pero en los últimos tiempos cada vez es más complicado conseguir padres comprometidos o, mejor dicho, padres con ganas de comprometerse, con capacidad para adquirir o admitir unas obligaciones por el morro, altruistamente. Unos cuantos de nosotros, que se ganan la vida ejerciendo variadas profesiones, adquirimos, hace ya unos cuantos años, el compromiso de dedicar parte de nuestro preciado ocio a realizar cuantas tareas de gestión administrativa, deportiva y social son necesarias para que un club como el nuestro funcione medianamente bien y continúe ofreciendo algo interesante a nuestros hijos. Y remarco bien el concepto de “nuestro preciado ocio”. Estoy seguro que otros cuantos padres, cuando lean este texto, pensarán que es que nos gusta o que cuando nos propusieron el compromiso, “nos engañaron”; es la salida fácil, sin argumentos, de quienes jamás se comprometen a nada, de aquellos que prefieren solventar lo que sea con dinero antes que dedicar unas cuantas horas a la semana a mantener vivo un club de fútbol base. Y siempre con la manoseada y archiutilizada disculpa de no tener tiempo. Ya sé que esto no es una ONG de profesionales. No realizamos una tarea vital para nadie, ni salvamos vidas, ni paliamos dolores; sólo nos dedicamos a algo tan trivial, tan vulgar y mundano como el fútbol. Pero la diferencia importante es que, el fútbol, en este Club, lo practican nuestros hijos. Y no queremos que les falte de nada. Por ello, no nos importa dedicarle el tiempo que sea necesario, sacrificando muchas veces nuestro deporte favorito y descuidando, otras, las atenciones familiares tan importantes para todos. Pues bien, no es cierto que nos gusta, ni somos masoquistas, ni nos sentimos más importantes que otros padres, pero no nos importa hacerlo. A mi, realmente, me hace sentirme útil y generoso y me ayuda a saber trabajar en equipo. Estoy seguro de que estoy recibiendo del Club mucho más de lo que yo le estoy dando. El estar rodeado de gente tan joven te ayuda a entenderlos, a conocer su lenguaje, sus inquietudes, etc. Conozco también a muchas familias, su historia, sus negocios, su trabajo, y tengo grandes amigos que gracias al fútbol he tenido la oportunidad  de establecer sinceros lazos afectivos.

Entre directivos y delegados de equipos rozaremos el 5% de todos los padres o familias abonadas al club. Cada uno estamos aportando lo que buenamente podemos, con meteduras de pata, errores o desaciertos, con ciertas incoherencias fruto de nuestra inexperiencia, pero con ilusión y entrega. Somos padres que, año arriba o año abajo, hace 6, dijimos SÍ al compromiso. Pero debéis entender que la mayoría nos sintamos algo cansados. No sacaremos pecho por lo que hemos hecho, porque tampoco es para tanto. Ni lo hemos hecho mejor ni peor que otros que estuvieron antes y ni siquiera es tiempo de hacer balance. Es tiempo de relevos, tiempo de que otro 5% de padres nos sustituyan paulatinamente y aporten sus ideas, innovaciones, recursos y sobre todo, que estén dispuestos a comprometer parte de su ocio. Padres que trabajen para un Club saneado, bastante bien organizado y sin apenas problemas. Cada uno de los que aún estamos comprometidos podemos tentar a unos cuantos y preguntaros si estaríais dispuestos a sustituirnos, y quizá convenzamos a alguno, pero preferimos que seáis vosotros quienes toméis la iniciativa y mostréis interés; os arroparemos y os daremos todo el tipo de información y cariño en nuestra sencilla oficina abierta de 6 a 8 de la tarde.

 

Luis Labeaga (15 de setiembre de 2010)