Intensidad controlada   

Autor: Unai Melgosa  

La velocidad sin control no sirve de nada” 

 No quisiera confundir el concepto de intensidad con el de velocidad, pero puede que esta frase de un antiguo anuncio de coches nos facilite la comprensión del artículo que hoy publicamos. 

¿Quién es más rápido: El que más corre o el que frena mejor?. 

- Es evidente que la práctica futbolística requiere de una intensidad importante para su práctica, siendo esta mayor o menor, en función de las distintas situaciones. Pero resulta igual de evidente, que esta intensidad no tiene valor alguno si no se realiza con el debido control. El control es una de las características fundamentales que ha de poseer un futbolista: No sólo control de ejecución sino de emociones, pensamientos...

En relación a la intensidad es importante que el jugador sea consciente de cuál es la medida apropiada para cada momento. Si no aplica la suficiente intensidad se convertirá en un jugador temeroso y, al tiempo, previsible. Si aplica una intensidad mayor a la necesaria caerá en la precipitación, cometiendo no sólo errores de ejecución sino también de percepción y decisión.

Es nuestra misión como entrenadores ayudar a nuestros jugadores a identificar las situaciones antecedentes que le incitarán a actuar con la intensidad adecuada para cada momento. 

Ser “agresivo” es importante...pero no lo es todo 

- A menudo, confundimos el término intensidad con el de agresividad. Una de las frases más recurrente en los vestuarios es la de que hay que ser más agresivos para sacar los partidos adelantes. Hay una parte de esa frase con la cual estoy de acuerdo: Si no aplicamos un grado alto de “agresividad” (entendido como intensidad) en nuestras acciones será difícil que podamos disputar los partidos. Pero creo que la mayoría de los entrenadores siempre encaminan sus palabras al aspecto defensivo. A mi me gusta hablar también de “agresividad” ofensiva: De tener el descaro de atacar al rival, de no esperarle, de buscar situaciones de superioridad, de no rehuir la responsabilidad individual de las acciones. No comparto en absoluto, el convertir esa frase en el TÓTEM de mi idea futbolística, porque el concepto “agresividad” es condición necesaria pero no suficiente para sacar adelante esos partidos. 

Categorías distintas 

- Últimamente se habla mucho en los medios de la necesidad de recuperar el fútbol de antaño: “Ese que era más agresivo” “Ahora tocan y tocan para nada...son unos sibaritas”. Estas expresiones son fruto de un error monumental: El intento de  comparación de dos categorías distintas. La suma de 2 manzanas y 4 naranjas dan como resultado 6 nada. El que un jugador sea “intenso” en sus acciones no está en contra de tener un trato apropiado con el balón. Aunque, no es extraño que se realicen estas afirmaciones dado el grado de dicotomización que tiene el fútbol: Un espacio donde sólo hay cabida para el blanco y el negro, olvidándonos de la cantidad de matices existente entre ambos colores.