II Torneo BGT Dosa-Salesianos. La Siebe 9-10 junio 2007

 

El fin de semana se presentaba para mi familia plena en fútbol; el mayor, torneo en Pamplona y el peque torneo en Cruces. Para estos fines de semana, después de una liga que ya ha acabado, ciertamente te debes mentalizar, pues acabas tan harto de fútbol que hasta pueden aflorar algún que otro problema con la parienta, pues en general, éstas ya suelen hartarse hacia el mes de diciembre y uno, debe hacer piruetas filosóficas y psicológicas para llegar a junio sin haber podido ofrecer a la familia un solo fin de semana de ocio sin fútbol. Algunos clubes de fútbol, probablemente los más competitivos, piensan mucho en los jóvenes jugadores, pero apenas piensan en sus padres. Esta bien que participen e incluso quieran ganar algún torneo, pero con mesura, pues existen más actividades que el fútbol, entre ellas, exámenes de junio, salidas al monte, playa, bodas y bautizos, etc. Entiendo que la temporada acabe el 30 de junio para los profesionales, pero no para los jóvenes de equipos como el ROMO, pues entre torneos, partidos amistosos y la comida oficial fin de temporada, te pones en Julio. Luego, los mandas a campamentos y colonias y te da la sensación de que la única relación que existe entre tus hijos y tú es el puto fútbol. Algunos chavales llegan a sentir adicción a este deporte pues incluso el mes de Julio quieren apuntarse al campus Athletic-BBK (una filfa, por cierto) o a algún otro que se ofrece por Cantabria, que también es otra filfa. Dejo clara mi postura crítica hacia el aluvión de torneos de junio; habría que restringirlos pensando en los padres y en los exámenes habituales.

El sábado amaneció gris, brumoso, con mucha humedad y calor. No hubo que madrugar, pues el primer partido del torneo estaba programado para la once y cuarto. Llegamos a la Siebe con tiempo suficiente y con la incertidumbre de saber con cuántos chavales íbamos a contar, pues entre bodas, bautizos y otras dudas, no salían las cuentas. Al final sólo faltaron Oier y Zabalza, éste por problemas de garganta de última hora.  Eneko e Indar llegaron los primeros –la cara de Indar era todo un poema y presagiaba una noche toledana, con mucha marcha o con muchos exámenes- para dar ejemplo. Después, los abuelos de Álvaro, que habían adelantado el viaje desde Peñíscola para ver jugar al equipo de su nieto y el último en llegar, Santi, pues se había dado un tour por Barakaldo, creyendo que el torneo se jugaba en los campos de Lutxana.

Antes del primer partido el sol ya brillaba con intensidad. Las madres, previsoras hasta el extremo, utilizaron los paraguas como improvisadas sombrillas. Al mismo tiempo los padres saboreábamos nuestra primera cervecita “caliente” en el chiringo de Coca-Cola mientras comentábamos el elevado precio de las entradas al torneo. Algunas madres, siempre más listas o “listillas”, confesaron sin remordimiento que pasaron de gorra y por la puerta principal. A mi me soplaron 5 euros de rigor por el bono-fútbol. Entiendo que visto así puede parecer algo caro, pero debemos pensar que luego ofrecieron a los niños y entrenadores un bocata de variada chacinería con uno o varios batidos de ración; todo un detalle que en otros muchos torneos, no se tiene. El grupo BGT (Barakaldo Gazte Taldea) y Dosa-Salesianos, salvo el detalle de la temperatura de los refrescos que ofrecían en el chiringo, montó un torneo bastante bien organizado, puntual en los inicios de partidos y con muchos patrocinadores y colaboradores. A ver cuando los del ROMO FC podemos montar uno así en Getxo, con el apoyo del Ayuntamiento y que deje algún beneficio que buena falta hace.

Primer partido contra el Bansander a quien ya conocíamos del último torneo “juega con nosotros” en Santander. Se empezó estrellando un balón en el larguero y con buen juego, todo lo contrario a lo que suele ser habitual. La primera parte acabó empate a un gol y en la segunda el árbitro pitó un penalti que vio sólo él, pero que supuso el 2-1 para el Bansander. Nuestros chavales, cabreados por el penalti y algo descentrados, lo intentaron con más ganas que aciertos, pero no pudo ser y finalizó el partido con idéntico resultado que el que obtuvimos en el torneo de Santander. Hasta la una y media, no se jugaba el siguiente partido. Los niños buscaban la sombra tras los chiringos, mientras que Indar, sentado en las escaleras de acceso a los vestuarios, purgaba sus penas mirando al infinito y esbozando una leve sonrisa cuando se le ofrecía un caramelo o algo para tomar. Gonzalo no dejaba de decir que sentía hambre. Su aita sorprendido por tal sensación, se negaba a comprarle algo, conocedor de que prefiere una bolsa de cualquier marranadita antes que algo con enjundia. Pero cerca de la valla que delimita el campo y frente a un Indar aún ensimismado, encontró una bolsa recién abierta, que contenía esas mezclas de gusanitos y pelotitas de aire con colores, que algún otro niño desganado había tirado al suelo. Ni corto ni perezoso, la cogió y degustó hasta saciarse -que por cierto, se sacia con bien poco- y se la ofreció a Santi que acabó con las migajas del fondo. Si no recuerdo mal, hasta Indar metió la mano a la bolsa.

El segundo partido se disputó contra el Athletic, o mejor dicho una selección de chavales que algún ojeador avispado –que yo creo que en Lezama no queda ya ninguno- suele reunir para este tipo de torneos. El primer tiempo, aguantamos perfectamente con empate a cero y se lesionó Ander con un leve esguince de tobillo que Sofía, la madre de Álvaro, intentó aliviar masajeando la zona dolorida previamente impregnada de gel antiinflamatorio. En la segunda parte encajamos un 4-0 sin discusión, si bien Íñigo tras la finalización del partido, frunciendo el ceño y mientras de despojaba de la ropa para ducharse, no dejaba de quejarse de que eran muy malos y de que no jugaban nada. Opinión con la que el resto de jugadores veteranos estaban totalmente de acuerdo. No decían nada los nuevos: Josu y Yaret, seguramente porque aún no hay plena confianza y se desconocen. Por cierto y ya que este nombre no es habitual por estos lugares, me he molestado en buscar en internet su significado, que lo indico con la única intención de satisfacer mi curiosidad y la vuestra: “Yaret o Iaret - proviene de la palabra egipcia "iart", que significa "la que monta", y es el nombre que se usa para designar a la cobra que aparece en actitud defensiva en los tocados de los faraones. Atón fue el primer faraón en utilizar esta cobra en su tocado. Para los judíos, la expresión "yaret" significa "ansiedad". Quede claro que al desconocer los idiomas egipcio y hebreo, no sé si es o no cierto este significado; simplemente me parece creíble. Habremos de preguntárselo a sus padres.

Por la tarde, sabiendo ya que el juvenil “B” había ascendido a primera división territorial y, de nuevo sin sol y con nubes amenazantes, volvimos a La Siebe a disputar nuestro último partido del día frente al eterno rival, el Arenas Club, quien también había salido goleado 5-0 por el “Athletic” y tuvo la gentileza de jugar con la segunda equitación ante la sintonía de colores. Siempre se les tiene ganas, pero tienen un porterazo que marca las diferencias, sin desmerecer a Santi ni a Unai, por supuesto. Como siempre, partido igualado, con pelea y pundonor pero con nada más. No jugó Álvaro ni Ander, pues no se recuperó del esguince. Al final se perdió por un 3-1 y casi agradecidos, pues al tener que disputar el partido para el séptimo u octavo puesto, debíamos regresar al día siguiente a las once en vez de hacerlo a las nueve de la mañana. Al final reparto de bocatas y batidos y al vestuario. Cuando llegamos a casa ya eran casi las nueve de la tarde.

El domingo tuve que ir a ver la final al torneo de mi otro hijo en Pamplona, así que no os puedo contar nada de primera mano del partido de superconsolación entre el ROMO y el Alavés o de la recuperación de la cara habitual de Indar. Sé que volvieron los ausentes Oier y Zabalza, se ganó 1-0 y que animasteis a los Benjamines y os quedasteis hasta la entrega de trofeos. Por cierto, los logros de los benjamines merecerían algún escrito, pero no tengo el don de la ubicuidad para estar en dos sitios a la vez. A ver si algún padre se anima. Enhorabuena por su segundo puesto en este torneo y por los trofeos a mejor jugador y máximo goleador para Pablo. Felicidades para los “Oscar”.

Se jugó un torneo que sirvió para mantener más activos a nuestros hijos, para ver cómo se desenvuelven y adaptan los nuevos jugadores, Josu y Yaret, a quienes deseo mucha suerte en el ROMO, y para ver el nivel de posibles rivales para la competición escolar del curso que viene. Ya solo nos queda uno, el próximo sábado que también puede ser maratoniano, pues tenemos un partido a las dos de la tarde. En definitiva un poco más de sacrificio para padres y entrenadores.

 

Luis Labeaga (11 de junio de 2007)

 

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